Mediante la formulación de chupetines y caramelos, existe la posibilidad de dosificar
incorporando sabor. Es una forma farmacéutica para una dosis que tiene como objetivo
disolverse en la boca o la faringe. Podemos lograr una acción localizada o bien un
efecto sistémico si las características del principio activo permiten la absorción a
través de la mucosa oral evitando el resultado del metabolismo del primer paso
hepático.